Apreciados amigos empresarios e industriales de Colombia:

Hemos soñado juntos. Hemos trabajado juntos. Hemos construido juntos durante estos cuatro años, intentando siempre acercarnos a esa meta ideal del país que queremos: en paz, progresando y con justicia social.

Tal vez si hace cuatro años yo les hubiera expuesto como metas posibles algunas de las que hoy les voy a resumir en esta exposición, muchos me hubieran tachado de iluso o de loco. Porque ¿quién iba a comprometerse, en medio de una economía en franco declive y de un duro conflicto interno, a bajar los intereses en 34 puntos? ¿Quién se hubiera atrevido a decir que podíamos liberar la banda cambiaria sin causar una devaluación masiva? ¿Quién hubiera apostado a una inflación de un dígito durante tres años? ¿Quién imaginaría que la recesión más difícil de nuestra historia en los últimos 70 años sería seguida de tres años seguidos de crecimiento por encima del resto del continente?

Hoy ya nos acostumbramos a estas realidades económicas. Pero hace cuatro años, al que se hubiera atrevido a prometer tanto lo habrían acusado, por lo menos, de quijote. Una acusación que es más una honra que una crítica. Porque sólo los quijotes alcanzan alguna vez la posibilidad de la utopía.

Por fortuna, en este sueño no estuve solo. Me acompañaron ustedes: los empresarios e industriales de Colombia, los que siempre piensan con positivismo, los que saben que el futuro se construye entre todos y nadie nos lo impone.

No recuerdo otro Gobierno que, como el mío, haya contado con tal grado de positiva participación de la clase empresarial y del sector privado. Una participación que se consolidó, por ejemplo, en el diseño y puesta en marcha de la Política de Productividad y Competitividad, que nos reunimos a evaluar cada seis meses. Una participación que se concretó en misiones internacionales conjuntas con el Gobierno para estimular la inversión extranjera y buscar nuevos nichos de mercado.

Una participación, queridos amigos, que incluso llegó hasta el tema de la paz, donde se hicieron presentes en la discusión de la agenda temática, en las comisiones negociadoras, y en foros de debate por la paz.

Como dije en Cartagena hace menos de un mes: Sólo unidos, todos los colombianos, Gobierno y Sector Privado, con el apoyo generoso y el entendimiento cabal por parte de la comunidad internacional, podremos hacer de Colombia lo que debe ser: una nación feliz que no sólo ama la vida, sino que la respeta.

Y lo estamos logrando. Hemos avanzado mucho más de lo que cualquiera hubiera podido imaginar, así los medios se empeñen en ocultar el brillo de las realizaciones bajo el manto del pesimismo.

Lo que hemos hecho, lo hemos hecho juntos: con ustedes, amigos empresarios. Por eso les pido, ahora que voy a realizar una exposición sobre lo que avanzamos en este periodo de la vida de Colombia, que se sientan también orgullosos, porque la obra no es sólo mía ni de mi Gobierno. ¡Ustedes también son los autores!