“La moda es un momento de la civilización” decía el gran diseñador Paco Rabanne. Y no se equivocaba, porque detrás de lo que para algunos es sólo farándula se encuentra el aporte cultural de un pueblo en un momento dado de su historia y, además, una actividad económica que determina, con su auge, empleo y mejor calidad de vida para muchas personas.

Sí; la moda es mucho más que este mágico deslumbramiento de las bellas modelos y las pasarelas, de los sofisticados diseños y del glamour: Detrás de ella está la labor silenciosa, constante y de inmensa calidad de muchos trabajadores, sobre todo mujeres, que día tras día elaboran con sus manos, con su experiencia y dedicación las telas y los vestidos que hoy son motivo de admiración.

A ellas, a las herederas de las hilanderas, a sus dedos creadores, a sus ojos esforzados, que hoy, gracias al crecimiento de estas industrias, tienen un empleo fijo y bien remunerado para ayudar en el sustento de su casa y en el desarrollo integral de sus hijos, va también esta noche nuestro homenaje y nuestra admiración. Con cada botón, con cada cremallera, con cada puntada que dan con maestría, ellas están cosiendo algo más que ropa. ¡Están cosiendo el futuro de sus familias y de su país!

Esta exhibición de modas de “Ayerbe & Quintana” a la cual, infortunadamente, me ha sido imposible asistir, es también un nexo cultural entre dos naciones que tienen una historia y un porvenir comunes. Sus diseños, con seguridad, tendrán la acogida que se merecen en esa exigente pasarela de Caracas, donde los más refinados gustos de América se dan cita.

Esta noche Venezuela y Colombia comparten un evento de moda y en él, como diría Rabanne, un momento de su civilización.

A Francisco Ayerbe y Germán Quintana, a quienes conozco y aprecio de muchos años atrás, aparte de que soy la primera admiradora y usuaria de sus exquisitos modelos, les deseo la mejor de las suertes en este evento especial. Yo sé que la tendrán, porque los caraqueños y venezolanos saben disfrutar y apreciar los diseños creativos y sobrios, como los que ellos han aportado al mundo de la moda en Latinoamérica.

Pueda ser que en el camino de nuestra siempre promisoria integración binacional la moda siga siendo un factor de unión y de amistad que nos vincule todavía más a la senda común del desarrollo.

Un saludo muy especial a todos los asistentes, y no me resta sino desearles que pasen una noche inolvidable con las creaciones de ensueño de “Ayerbe & Quintana”.